Dicen que el tiempo y el olvido son como hermanos gemelos, que vas echando de más lo que un día echaste de menos
sábado, 10 de marzo de 2012
Me miras, te miro. Sonríes, sonrío. Me acerco, te rozo con los labios el cuello. Se acelera tu respiración, tomo yo el control. Agarro tus manos, te tumbo en el suelo con billete directo al infierno. Sin tiempo para la ternura, te arranco la ropa sin miedo. Noto tu sudor, tu mirada de locura, de pasión. Tú quieres más, yo no quiero parar. Dejamos a un lado lo humano para convertirnos en fieras al devorarnos.Paramos los corazones para que ellos no sufran con cada caricia . Con pequeños mordiscos recorro tu cuerpo, hasta llegar cerca de tu oído. Me dices que siga, que eres todo mío. Sé que lo eres, te digo. Paseo mi lengua hasta llegar a tu ombligo. Mientras recorre un escalofrío cada milímetro de mi piel que dejas marcada con tus huellas. Aumenta la temperatura, se derrite todo a nuestro alrededor. Tu pasión explota, ciega la razón. Me levantas, me empujas contra la pared, agarras mis manos en alto, me besas cerca de los labios. Y con un susurro cargado de dominación te hago una promesa: "A partir de hoy aunque estés con otras, será en mi en quien piensas".
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario